miércoles, 29 de noviembre de 2017

ANAMARÍA SERRA/ "MI PLANTA DE JAZMÍN"

sabe que lo miro
desde mi ventana
repleto
de duendecitos blancos

parece que lo adornan
copitos de nieve
en plena primavera

a veces
lo visita un colibrí
que se deleita en vibrantes libaciones
suspendido en la brisa con sus minúsculas alas

las flores que hoy lo cubren
en pocos días tapizarán el césped
a él no le importa
luego sus hojas se tornarán rojizas
gotitas de sangre tornasolada

él permanecerá en pie
orgulloso
dueño de mi mirada


jueves, 23 de noviembre de 2017

ANAMARÍA SERRA/ "UN INSTANTE"

observar el horizonte hasta que los ojos se cierren
rememorar el instante que en la retina
se colgó eterno
sentir que nunca volverá
fantasear con el camino que lleva hasta ese día
percibir en la mañana el aire delgado
como un bofetón en pleno  rostro
convertir el sueño en cenizas macilentas

y reanudar la rutina
                               De: Tempo- Editorial Galáctica, 2016

lunes, 13 de noviembre de 2017

ANAMARÍA SERRA/ "EN LA METRÓPOLIS"

todos
agrupados como manada
los ojos fijos
en ningún lugar
no hay palabras   ni sonrisas

los autos las motos  los ómnibus  las camionetas
pasan  
como barrido de cámara rápida
en una carrera    hacia la fugaz libertad
del semáforo en verde

los transeúntes
atentos a la silueta     que muta del rojo al blanco
cruzan la avenida

las veredas   tan estrechas
el cemento que domina
los pasos más apurados

alguien que roza tu hombro
casi con violencia    no pide disculpas
apura el paso

ni alegría    ni tristeza
en los rostros grises y planos
las máscaras de acero    en las caras bovinas
los ojos fijos
en ningún lugar
 

miércoles, 25 de octubre de 2017

ANAMARÍA SERRA/ TRES POEMAS (PRIMER PREMIO CONCURSO FEMEBA)

LECTORA ROMÁNTICA
 
Releíste varias veces la página final
ésa que planteaba el desenlace de la historia
deseaste que un candelabro alumbrara tu lectura
en vez de tu moderna lámpara de pie

necesitabas una atmósfera opresiva
la protagonista te había llevado al clímax del suspenso

sentías en tu pecho la burla del antagonista soberbio
ella debía aplastarlo con su grandeza
como se mata de un pisotón una culebra en el campo

(porque se describía un campo de girasoles
en un día soleado)

pero nada pasó
la heroína se deshizo en llanto y lo dejó ir

testigo del abandono sin piedad
las lágrimas corrieron por tus  mejillas
cuando cerraste el libro

entonces te diste cuenta
de que él tampoco volvería nunca más.


CIRUGÍA
 
La jeringa accionó en la piel
mientras se concentraba
en contar hasta diez de atrás hacia delante

como es de suponer
no llegó ni hasta el número seis
cuando la oscuridad impuso su silencio

sin embargo
cree haber caído en un vértigo de colores
navegado por un mar de estrellas
nodrizas que titilaban en un hamacar sin final

también piensa que un duende
se metió en sus costillas
para hacer travesuras en su cuerpo entregado
y le mostraba la bala como si fuese un diamante
hasta que cayó a sus pies
de un blando porrazo

despiértese amigo  ya todo pasó

sintió angustia
había vuelto a la vida







FUGACIDAD
 
los aplausos resonaron en la sala
se le antojaron tambores
redoblantes   timbales
la gloria esperada con un vestido banal

agradeció varias veces
y luego se fue a su casa
quería sentir el aroma de hogar

cuando abrió la puerta
percibió un desierto
sin mantel de fiesta adornado con flores
sin comida calentándose en el horno
sin ella esperándolo con una sonrisa

leyó la nota de despedida
miró con desprecio el trofeo recibido
y lo tiró en el cesto de residuos inorgánicos



 (Estos tres poemas merecieron  el Primer Premio de Poesía 2017 otorgado por la Federación Médica de la Provincia de Buenos Aires, en la categoría "Familiar de médico")



jueves, 31 de agosto de 2017

ANAMARÍA SERRA/ "MEMORIA ENGAÑOSA"


 

sentada en el sillón de la sala
repasa su vida
como si leyese un libro
cautivada por el fragmento de una página

la oscuridad del atardecer
la acompaña
en ese recuerdo
latido de tambor en su pecho

desciende hasta lo más profundo
quiere llegar
al sótano de su memoria

sin embargo
no puede capturar el instante
en el que encontró la felicidad

 

Primer premio en el Concurso Nacional de Poesía de la Asociación "Arte y Cultura de Merlo", 2017.

martes, 29 de agosto de 2017

ANAMARÍA SERRA/ "SUEÑO INVERTIDO"

Me sentía agitada, como si necesitase moverme, cambiar de posición una y otra vez.
Avanzaba con cuidado, temiendo caerme y rodar cuesta abajo. Un tordo graznaba su burla trepado a la rama más alta; la torpeza de mis pasos me hacía tropezar con piedras escurridizas.
El manantial me invitaba a su remanso Finalmente pude llegar y aplacar mi sed. Desilusionado, el tordo silenció su mofa chillona y levantó vuelo con rumbo desconocido. Aparecieron otros pájaros con cantos suaves para hacerme compañía.

Me senté junto a un árbol y me soñé en mi cama durmiendo tranquila; una copa con agua mineral reposaba sobre mi mesa de luz


sábado, 19 de agosto de 2017

ANAMARÍA SERRA/ "EL DEMIURGO"



Adela se despierta, escucha el viento y siente que la penetra un torbellino de imágenes. Mediodía. Mira hacia la  ventana, el sol abrasador le seca la garganta. Se incorpora y toma un poco de agua del vaso que está sobre su mesa de luz. Ahora divisa frondosas plantas; sus hojas carnosas le impiden mirar qué hay detrás de la ventana.
Camina hacia allí y lucha con manos para abrir el follaje y ver el panorama. Oye un repicar acompasado, acústica pura, y se da cuenta de que el viento ha dado paso a la lluvia de finísimo granizo. Y allá va la imaginación de Adela, a la cumbre más alta que puede encontrar, blanca e inmensamente fría –lo siente en la punta de sus dedos porque está acariciando la base de una pequeña escultura-.
Adela toma conciencia del gesto maquinal y la observa. Representa un demiurgo, cabeza de león enmarcada en un halo, el sol y cuerpo de serpiente. Piensa en el significado dado por los antiguos: el creador y ordenador del mundo material, la encarnación del mal que aprisiona y encadena a los hombres a sus pasiones.
Adela desvía sus ojos hacia la fotografía colocada junto al demiurgo. Un hombre joven, esbelto, bronceado, le sonríe con malicia desde una  playa caribeña. Detrás, el sol corona su cabeza mientras el mar, de un azul más que profundo, lame sus pies. Adela quiere aclarar su desconcierto. Abre la ventana: ya no llueve y el viento es una brisa sobre su rostro.
En puntas de pie y sacando casi la mitad del cuerpo, extiende sus brazos para separar aquella multitud de hojas que le impedía la visión, pero descubre que solamente hay un enorme vacío, un desierto en el mediodía plagado de sol, el abismo que la atrae como si estuviese tirando de ella una finísima cadena de pasión hacia aquella mirada maliciosa…  Y su garganta seca, la sed que no puede apagarse.

Tal vez el demiurgo sea el oasis que Adela necesita.
 Aclaración: La imagen que encabeza el texto pertenece a Nicolás Gatto.