lunes, 3 de febrero de 2025

ANAMARÍA SERRA//"UNA VEZ MÁS"

Vencer el miedo 

a lo imprevisto 


ganar la batalla

recuperar la confianza 


a fuerza de constancia 

llegar hasta mi centro


sentir la energía 


percibir el instante

de felicidad 


y una mañana soleada 

reencontrar mi mejor versión 




viernes, 31 de enero de 2025

ANAMARIA SERRA// COMENTARIO SOBRE UNA NOVELA DE NATSUKI IMAMURA

 La mujer de la falda violeta, novela breve de la autora Natsuki Imamura, publicada por Duomo ediciones, 2020, ha sido caracterizada por “The Japan News “ como “Una novela sobre lo difícil que es encontrar un lugar en el mundo”

Y esa dificultad, si nos atenemos al breve comentario que está en la tapa del libro, casi como un epígrafe, se le presenta no sólo a la protagonista -quien en realidad no parece notarlo- sino también a la narradora/ personaje, especie de espejo de la mujer de la falda violeta.

La protagonista es una persona diferente de lo que la sociedad espera, se mueve al margen de las convenciones pero su actitud no resulta “escandalosa “, al contrario, parece que lo único que ella desea es pasar desapercibida.

La narradora, intrigada desde el comienzo, especula con similitudes entre la mujer de la falda violeta y otras mujeres conocidas por ella, pero luego descarta tal identidad.

Es así como empieza una especie de persecución o de acoso solapado, cuya finalidad es mejorar la situación social y económica de la mujer de la falda violeta, que necesita con urgencia conseguir un trabajo.

Resuelto el problema, la protagonista se va adaptando a las convenciones sociales de los empleados del lujoso hotel en donde se desempeñará como mucama, sobre todo las que le confían las supervisoras , que consisten en pequeños hurtos cotidianos de las provisiones destinadas a los huéspedes.

Pero además, la mujer de la falda violeta transforma sutilmente su aspecto, se vuelve más agradable, más segura, y entabla una relación con el jefe.

En el barrio, el cambio de la protagonista se nota en su relación con los niños, que ahora admiran a esa adulta que juega con ellos como una más.

La envidia de sus compañeras de trabajo entra en juego, y a pesar de los riesgos que corre la narradora -quien es otra de las mucamas del hotel -para salvarla , la mujer de la falda violeta  queda expuesta y desaparece de manera misteriosa.

El final, no exento de cierta vuelta de tuerca, llama a la reflexión del lector sobre la complejidad de las relaciones humanas y la “necesidad de adaptación” a normas sociales y laborales, muchas veces contrarias a la ética más  elemental.

Ana María Serra.-